Estudiantes contra la corrupción: Serbia vive una nueva jornada de movilización ciudadana
1/18/20262 min read
Miles de personas se congregaron este sábado en Novi Sad, Serbia, en una nueva movilización encabezada por estudiantes universitarios contra la corrupción y para reclamar mayores garantías institucionales y rendición de cuentas. El movimiento, activo desde hace más de un año, anunció además una nueva etapa de sus movilizaciones.
Las protestas tienen su origen en el derrumbe, el 1 de noviembre de 2024, de una marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, tragedia que terminó causando la muerte de 16 personas. Los manifestantes vinculan el accidente con posibles deficiencias institucionales y prácticas corruptas relacionadas con las obras de renovación, y desde entonces reclaman transparencia sobre lo ocurrido y responsabilidades cuando correspondan.
Durante la concentración, los estudiantes presentaron algunas de sus propuestas para reforzar la lucha contra la corrupción y el Estado de derecho. Entre ellas figuran investigar el patrimonio de funcionarios sospechosos de corrupción y establecer mecanismos que impidan que personas condenadas por estas prácticas continúen ocupando responsabilidades políticas. El movimiento también ha reclamado la celebración de elecciones anticipadas.
Más allá de la situación política concreta de Serbia, las movilizaciones plantean una cuestión que afecta a numerosos sistemas contemporáneos: ¿qué mecanismos institucionales permiten a la ciudadanía reaccionar cuando percibe que los controles existentes no son suficientes?
Desde esta perspectiva, la Etnoocracia plantea una posible respuesta estructural basada en reducir la dependencia de la protesta como principal mecanismo ciudadano de presión. Su propuesta incorpora sistemas permanentes de auditoría pública, trazabilidad institucional y participación ciudadana directa, destinados a permitir que determinadas irregularidades puedan ser detectadas, examinadas y corregidas mediante procedimientos institucionalizados.
En un modelo etnoocrático, los auditores tendrían la función específica de verificar la actuación de las instituciones y el uso de los recursos públicos, mientras que los denunciantes públicos contarían con mecanismos de protección. La ciudadanía, por su parte, podría participar directamente en determinadas decisiones y propuestas mediante procedimientos de democracia digital directa, en lugar de limitar su intervención política a elecciones periódicas o movilizaciones en las calles.
Esto no elimina la posibilidad de protesta (que continuaría siendo una forma legítima de expresión ciudadana), pero podría ofrecer canales adicionales y permanentes para transformar una reclamación social en supervisión, deliberación y decisión institucional.
El caso serbio recuerda así que combatir la corrupción no depende únicamente de sancionar conductas cuando ya se han producido. También requiere diseñar instituciones capaces de hacer visibles las decisiones públicas, identificar responsabilidades y proporcionar a la ciudadanía instrumentos efectivos de control.
Fuentes: Associated Press, 17 de enero de 2026; información sobre la movilización de Novi Sad y las propuestas presentadas por el movimiento estudiantil.
