Taiwán prepara tres nuevos referéndums: la ciudadanía volverá a decidir directamente sobre políticas públicas
8/15/20262 min read
El Parlamento de Taiwán aprobó este viernes la celebración de tres referéndums sobre cuestiones de política pública, abriendo nuevamente la puerta a que los ciudadanos participen directamente en decisiones que habitualmente corresponden a las instituciones representativas. Las consultas deberán recibir todavía la aprobación formal de la comisión electoral y previsiblemente coincidirán con las elecciones locales del próximo 28 de noviembre.
Las tres propuestas abordan materias muy diferentes. Una plantea modificar la política energética para respaldar nuevamente el uso de la energía nuclear; otra propone introducir determinados castigos corporales para personas condenadas por delitos sexuales y fraude; y una tercera plantea destinar los ingresos procedentes de multas de tráfico específicamente a mejoras de seguridad vial.
En Taiwán, los referéndums constituyen un mecanismo reconocido de participación directa y pueden surgir tanto de iniciativas ciudadanas como, en determinados casos, de decisiones parlamentarias. Sin embargo, su aprobación está sujeta a requisitos significativos: los votos favorables deben superar a los contrarios y representar, además, al menos el 25 % del electorado habilitado. Incluso cuando una propuesta obtiene respaldo suficiente, su aplicación puede requerir posteriormente actuaciones legislativas o gubernamentales.
Más allá del contenido concreto de estas tres consultas, la situación taiwanesa plantea una cuestión de mayor alcance: ¿hasta qué punto puede ampliarse la participación directa de los ciudadanos en las decisiones públicas y qué mecanismos son necesarios para que esa participación sea informada y efectiva?
Desde la perspectiva de la Etnoocracia, el referéndum constituye una manifestación importante de soberanía popular, pero representa solamente una forma limitada y ocasional de participación directa. La propuesta etnoocrática pretende convertir esa capacidad de decisión en un procedimiento continuo, estructurado y digital, en lugar de reservarla exclusivamente para determinadas consultas extraordinarias.
En un sistema etnoocrático, una cuestión energética, de seguridad vial o de política penal podría someterse a un proceso previo de información y deliberación. Expertos de las distintas materias presentarían análisis comprensibles sobre beneficios, riesgos, costes y consecuencias; los facilitadores organizarían el procedimiento; y finalmente la ciudadanía adoptaría la decisión mediante mecanismos de democracia digital directa.
Asimismo, el sistema de ponderación permitiría considerar factores como el conocimiento acreditado o la afectación directa cuando la naturaleza de la materia lo justificase, manteniendo públicos tanto los criterios empleados como los umbrales necesarios para aprobar cada propuesta.
Este planteamiento intenta responder a una de las principales limitaciones del referéndum tradicional: no basta con ofrecer al ciudadano una pregunta y dos posibles respuestas. La calidad de la decisión depende también de la calidad de la información, la deliberación previa y la capacidad de comprender sus consecuencias.
La experiencia taiwanesa muestra que la participación directa puede formar parte real del funcionamiento de un Estado contemporáneo. La cuestión para el futuro será determinar si estos mecanismos deben continuar siendo excepcionales o evolucionar hacia formas más permanentes de intervención ciudadana.
Fuente principal: Reuters, 14 de agosto de 2026.
